Bernardo Cienfuegos (s. XVI – después de 1631). El botánico que desafió la medicina en la España del Siglo de Oro

Bernardo Cienfuegos El botánico que desafió la medicina en la España del Siglo de Oro

Bernardo Cienfuegos, natural de Tarazona (Zaragoza), fue uno de los pioneros del pensamiento botánico independiente en la España del siglo XVI. Su figura, aunque relegada por la historia oficial, representa un eslabón fundamental en la transición entre la botánica tradicional ligada a la medicina y el estudio científico autónomo de las plantas. A caballo entre el final del Renacimiento y el barroco, Cienfuegos rechazó la práctica médica para entregarse por completo a la observación, clasificación y documentación del mundo vegetal. Su obra cumbre, la Historia de las plantas, aún inédita, constituye uno de los primeros tratados de botánica científica en la península ibérica.

Orígenes y contexto histórico

Bernardo Cienfuegos nació en Tarazona, localidad aragonesa situada en un entorno natural privilegiado, lo cual pudo influir desde temprano en su interés por las plantas. No se conoce con certeza el año de su nacimiento, pero su actividad se desarrolla principalmente a finales del siglo XVI y en la primera mitad del siglo XVII.

Se formó en la Universidad de Alcalá, uno de los centros universitarios más prestigiosos de la época, donde estudió artes y medicina. Esta institución, que por entonces vivía una etapa de notable vitalidad académica, ofrecía una sólida base en las disciplinas clásicas, aunque todavía predominaba una visión escolástica del saber.

A pesar de su formación médica, Cienfuegos declaró abiertamente su desprecio por la medicina práctica. En una época en la que los médicos gozaban de gran prestigio, su rechazo resulta revelador del giro personal y científico que emprendió. Prefirió dedicarse al estudio de la botánica, alejándose así de las aplicaciones terapéuticas que dominaban el campo.

Durante su vida, vivió o viajó por distintos lugares de España, lo que le permitió observar la diversidad de la flora peninsular. En sus últimos años se estableció en Madrid, donde vivió modestamente y dejó testimonio del ambiente científico decadente que lo rodeaba.

Logros y contribuciones

La gran aportación de Cienfuegos a la ciencia fue su Historia de las plantas, una obra monumental que preparó durante décadas y cuyo prólogo fechó en 1627, aunque en 1631 aún no la había concluido. El manuscrito, compuesto por siete volúmenes en folio, se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Este tratado representa un hito en la historia de la botánica hispana por varias razones:

  • Fue uno de los primeros intentos en España de crear un tratado botánico con criterios científicos independientes de la medicina.

  • Recoge numerosos sinónimos y nombres vulgares de las plantas, aportando así un valioso testimonio lingüístico y etnobotánico.

  • Incluye centenares de láminas en color de gran calidad artística, lo que lo convierte también en una obra de relevancia estética y documental.

  • Combina observación propia con fuentes clásicas y contemporáneas, integrando conocimiento empírico y erudito.

Además, su testimonio en el manuscrito refleja un enfoque casi moderno del conocimiento científico: observacional, sistemático y centrado en el objeto de estudio, sin subordinación a usos prácticos.

Momentos clave

A lo largo de su vida, Cienfuegos atravesó distintos periodos cruciales que marcaron su evolución intelectual:

Formación y primeros pasos

  • Finales del siglo XVI: Estudia en la Universidad de Alcalá, donde comienza su actividad docente y entra en contacto con los saberes clásicos.

Transición hacia la botánica

  • Comienzos del siglo XVII: Se aleja progresivamente de la medicina, enfocándose exclusivamente en el estudio de las plantas.

Redacción de su obra magna

  • 1627: Fecha el prólogo de la Historia de las plantas, lo que marca el inicio formal de su mayor contribución.

  • 1631: La obra sigue inconclusa, reflejo de la vastedad del proyecto y quizás de las dificultades personales o institucionales para completarla.

Observaciones sobre la corte madrileña

Durante su residencia en Madrid, Cienfuegos lamenta el decaimiento científico de la capital. Critica el estado de abandono del jardín botánico de Aranjuez, símbolo del desinterés oficial por las ciencias naturales. No obstante, menciona con respeto a algunos naturalistas activos en la corte, entre ellos Jerónimo Gómez de Huerta, lo que demuestra que, a pesar de todo, existía una comunidad científica aún activa, aunque marginalizada.

Relevancia actual

La figura de Bernardo Cienfuegos ha sido rescatada por algunos estudiosos modernos como un precursor de la botánica científica en España. Su visión crítica, su dedicación y su monumental manuscrito lo convierten en un modelo de científico autodidacta que trabajó al margen de los grandes circuitos institucionales.

Su obra, aún sin editar ni publicar en su totalidad, representa una fuente inestimable para investigadores de la botánica, la historia de la ciencia y la filología. La recopilación de nombres vulgares permite reconstruir la sabiduría popular sobre las plantas en distintas regiones de la península ibérica, mientras que sus láminas continúan siendo objeto de admiración por su calidad artística y precisión.

Cienfuegos también encarna una crítica atemporal a la desconexión entre la ciencia y el poder. Su denuncia del abandono de espacios científicos como el jardín botánico de Aranjuez resuena hoy en debates sobre la financiación y apoyo a la investigación.

Principales aportaciones de Bernardo Cienfuegos

A modo de resumen, se pueden destacar las siguientes contribuciones:

  • Creación del tratado manuscrito Historia de las plantas.

  • Primer intento en España de estudiar botánica de forma autónoma respecto a la medicina.

  • Documentación de nombres populares y sinónimos de plantas en diferentes regiones.

  • Elaboración de ilustraciones botánicas en color de alta calidad artística.

  • Crítica del ambiente científico de la corte madrileña del siglo XVII.

  • Defensa del conocimiento empírico frente al dogmatismo académico.

Legado en la historiografía botánica

Bernardo Cienfuegos ha sido objeto de análisis por parte de historiadores de la ciencia, especialmente en los siglos XIX y XX. Destacan especialmente los trabajos de:

  • M. Colmeiro, en La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-lusitana (1858), donde se reconocen las aportaciones de Cienfuegos dentro del panorama botánico peninsular.

  • Celso Arévalo Carretero, con su estudio Bernardo de Cienfuegos y la Botánica de su época (1935), que contextualiza su obra en el marco de la ciencia española del siglo XVII.

Ambos autores resaltan tanto la originalidad del enfoque de Cienfuegos como las dificultades que enfrentó para ver reconocida su labor.

Bernardo Cienfuegos permanece como un símbolo del saber botánico silencioso, de ese conocimiento que, aunque marginado por su época, constituye una base esencial del patrimonio científico y cultural. Su vida y obra representan la voz de un erudito apasionado que prefirió observar la naturaleza antes que someterla a fines utilitarios, y cuya mirada sigue siendo clave para comprender el desarrollo de las ciencias naturales en el ámbito ibérico.

Bibliografía

Fuentes
El manuscrito de la Historia de las plantas, con siete volúmenes en folio, se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Estudios

  • COLMEIRO, M: La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-lusitana. Estudios bibliográficos y biográficos, Madrid, M. Rivadeneyra, 1858, pp. 66-67, 157.

  • ARÉVALO CARRETERO, Celso: Bernardo de Cienfuegos y la Botánica de su época. Estudios sobre la ciencia española del siglo XVII, Madrid, Gráfica Universal, 1935, pp. 323-335.

  • José María López Piñero.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2026. "Bernardo Cienfuegos (s. XVI – después de 1631). El botánico que desafió la medicina en la España del Siglo de Oro". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cienfuegos-bernardo [consulta: 1 de marzo de 2026].