Celestio (siglos IV–V) El discípulo de Pelagio y protagonista de una de las grandes controversias teológicas de la Antigüedad tardía
Celestio (en latín, Caelestius) fue un teólogo cristiano activo entre finales del siglo IV y la primera mitad del siglo V, conocido principalmente por ser el principal discípulo y colaborador del monje britano Pelagio. Su nombre está ligado de forma inseparable a la controversia pelagiana, uno de los debates doctrinales más importantes del cristianismo antiguo, centrado en la naturaleza del pecado, la libertad humana y el papel de la gracia divina.
Aunque los datos biográficos sobre su vida son escasos y fragmentarios, las fuentes eclesiásticas lo sitúan como una figura clave en la difusión y sistematización de las ideas pelagianas, que fueron finalmente condenadas como heréticas por la Iglesia.
Orígenes y formación
Se desconoce con exactitud el lugar y la fecha de nacimiento de Celestio. Las fuentes lo sitúan en el entorno cultural del Imperio romano occidental, probablemente en Italia o en las islas británicas, en un contexto marcado por las transformaciones políticas y religiosas de la Antigüedad tardía.
Antes de dedicarse plenamente a la vida religiosa, se formó como jurista, lo que explica el carácter lógico y sistemático de sus argumentos teológicos. Su educación le permitió manejar con soltura los debates doctrinales y participar activamente en las disputas intelectuales de su tiempo.
En algún momento de su juventud entró en contacto con Pelagio, un monje británico cuyas enseñanzas sobre la moral cristiana y la responsabilidad individual ejercieron una profunda influencia sobre él. Desde entonces, Celestio se convirtió en su discípulo más cercano y en uno de los principales defensores de sus ideas.
La doctrina pelagiana
Celestio no fue simplemente un seguidor de Pelagio, sino también uno de los teólogos que contribuyeron a dar forma doctrinal al pelagianismo. Sus planteamientos giraban en torno a una concepción optimista de la naturaleza humana y de la capacidad del hombre para obrar el bien.
Entre las ideas principales que defendía se encontraban:
- La negación del pecado original tal como lo formulaba la tradición agustiniana.
- La afirmación de que el ser humano nace moralmente neutro, sin culpa heredada.
- La creencia en la capacidad del hombre para evitar el pecado mediante su propia voluntad.
- La idea de que la gracia divina es útil, pero no indispensable para la salvación.
Estas posiciones chocaban frontalmente con las enseñanzas de san Agustín, quien sostenía que el pecado original había corrompido la naturaleza humana y que la gracia era absolutamente necesaria para alcanzar la salvación.
Primeras condenas y conflictos doctrinales
Las enseñanzas de Celestio comenzaron a generar controversia en el ámbito eclesiástico a comienzos del siglo V. En torno al año 411, cuando intentó acceder al sacerdocio en Cartago, fue acusado de sostener doctrinas contrarias a la fe tradicional.
Un concilio celebrado en esa ciudad examinó sus enseñanzas y condenó varias de sus proposiciones. Ante esta situación, Celestio abandonó el norte de África y se trasladó a Oriente, donde intentó obtener el reconocimiento de sus ideas.
Durante estos años continuó difundiendo la doctrina pelagiana y participando en debates teológicos, lo que contribuyó a extender la controversia por diversas regiones del Imperio romano.
La condena definitiva en el Concilio de Éfeso
La polémica pelagiana alcanzó su punto culminante en el año 431, cuando el Concilio de Éfeso abordó la cuestión. En esta asamblea, una de las más importantes de la Iglesia antigua, las doctrinas de Pelagio y Celestio fueron condenadas de forma definitiva.
El concilio declaró heréticas sus enseñanzas y reafirmó la doctrina tradicional sobre el pecado original y la necesidad de la gracia divina para la salvación. A partir de ese momento, el pelagianismo quedó oficialmente rechazado por la Iglesia.
Tras esta condena, las noticias sobre Celestio se vuelven escasas. No se conoce con certeza el lugar ni la fecha de su muerte, aunque se cree que falleció poco después, en la primera mitad del siglo V.
Relevancia histórica
Celestio fue una figura central en una de las controversias teológicas más influyentes del cristianismo antiguo. Aunque su nombre quedó asociado a una doctrina considerada herética, su papel fue fundamental en el desarrollo de los debates sobre la libertad humana, el pecado y la gracia.
Su enfrentamiento intelectual con san Agustín contribuyó a definir aspectos esenciales de la teología cristiana occidental. La polémica pelagiana no solo marcó el pensamiento religioso de su tiempo, sino que también influyó en discusiones posteriores sobre la naturaleza humana y la salvación.
En este sentido, Celestio representa el perfil del teólogo polémico cuya influencia se mide más por las reacciones que provocó que por la aceptación de sus propias ideas.
Cronología esencial
Finales del siglo IV: Nace probablemente en el Imperio romano occidental.
Formación: Se educa como jurista antes de dedicarse a la teología.
Comienzos del siglo V: Se convierte en discípulo de Pelagio y difunde sus ideas.
411: Es condenado en un concilio en Cartago.
Década de 410: Se traslada a Oriente y continúa defendiendo el pelagianismo.
431: Sus doctrinas son condenadas definitivamente en el Concilio de Éfeso.
Siglo V: Fallece en fecha y lugar desconocidos.
MCN Biografías, 2025. "Celestio (siglos IV–V) El discípulo de Pelagio y protagonista de una de las grandes controversias teológicas de la Antigüedad tardía". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/celestio [consulta: 27 de febrero de 2026].
