Cano Iriborne, Enrique «Gavira» (1890-1927). El matador que dejó una huella trágica en la historia del toreo
Enrique Cano Iriborne, conocido en el mundo taurino por su sobrenombre «Gavira», fue un matador de toros español que marcó una época breve pero significativa en la historia del toreo. Nacido en Cartagena (Murcia) el 15 de julio de 1890, su vida fue un reflejo de la pasión por los toros y de los sacrificios que conlleva el enfrentarse a la muerte en el ruedo. Su carrera, aunque truncada por una fatalidad, dejó una huella profunda en la afición taurina, y su muerte en plena faena se convirtió en uno de los momentos más trágicos de la historia del toreo.
Orígenes y contexto histórico
Enrique Cano Iriborne nació en una familia humilde y, antes de ingresar en el mundo del toreo, ejerció como marmolista desde muy joven. Sin embargo, la pasión por los toros se apoderó de él, lo que le llevó a dejar atrás su oficio y a convertirse en maletilla. Su vida comenzó a forjarse en los ruedos de las pequeñas plazas de los pueblos, donde fue madurando como torero. A pesar de su origen humilde, la vocación taurina de Cano Iriborne lo llevó a recorrer las plazas de fiesta de muchos pueblos, ganándose la atención de los aficionados y demostrando sus primeras destrezas en la lidia.
Primeros pasos en la arena
Su primer gran éxito como novillero ocurrió en su ciudad natal, Cartagena, el 22 de septiembre de 1912. Aquel día, Enrique Cano se encontraba en calidad de sobresaliente en un cartel que formaba parte de una corrida de novillos. La actuación de «Gavira» fue sobresaliente: realizó una brillante faena de muleta y estoqueó espléndidamente al novillo que le tocó en suerte. Este éxito en su tierra natal marcó el inicio de una carrera prometedora en el mundo taurino.
Logros y contribuciones
El ascenso de Enrique Cano en el mundo del toreo fue vertiginoso. A medida que avanzaba en su carrera, dejó una huella imborrable en los ruedos de España, demostrando sus habilidades y valentía. A lo largo de los años, su nombre se fue haciendo cada vez más conocido, y sus actuaciones no pasaban desapercibidas.
Su presentación en Madrid
El 7 de marzo de 1915, Enrique Cano Iriborne se presentó en la plaza de toros de Madrid, un lugar emblemático donde muchos toreros logran consagrarse. Aquel día, se enfrentó al ganado bravo de don Félix Gómez en compañía de otros dos diestros: Pedro Carranza, conocido como «Algabeño II», y José Corzo, «Corcito». El primer toro, llamado «Enjambrero», fue bien lidiado por el torero cartagenero, quien logró matarlo de una estocada eficaz. Sin embargo, el segundo toro, «Capitán», cogió a Cano, hiriéndolo en una rodilla y en el pecho. A pesar de las heridas, el coraje de Enrique Cano fue evidente, y su actuación dejó una fuerte impresión en los asistentes.
La alternativa en Cartagena
Gracias a su éxito en plazas como la de Madrid, Enrique Cano pudo dar el paso más importante de su carrera: tomar la alternativa. El 22 de abril de 1923, en su Cartagena natal, «Gavira» recibió la alternativa de manos de Nicanor Villalta y Serrés, un torero de prestigio. En esa ocasión, lidió y estoqueó al toro «Guitarrero», de la ganadería de Pablo Romero, en una faena que le permitió alcanzar una nueva dimensión en su carrera. Aquel día, la plaza de toros de Cartagena vivió una de las tardes más especiales para el matador, quien, junto con su padrino, demostró estar preparado para enfrentarse a los grandes retos del toreo.
Confirmación en Madrid
Tras recibir la alternativa, Enrique Cano Iriborne se presentó en Madrid para confirmar su doctorado taurino el 17 de junio de 1923. Apadrinado por Francisco Madrid y Villatoro, conocido como «Paco Madrid», Cano se enfrentó a un toro de la ganadería de Bañuelos llamado «Renegao». La tarde fue testigo de la confirmación de «Gavira» como un torero consagrado, que con su destreza y valentía ganó la admiración de los madrileños.
Momentos clave de su carrera
A lo largo de su corta pero intensa carrera, Enrique Cano vivió momentos clave que marcaron su destino en el toreo. A continuación, se enumeran algunos de los hitos más importantes:
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22 de septiembre de 1912: Primer gran éxito en la plaza de Cartagena, donde mostró su talento como novillero.
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7 de marzo de 1915: Debut en Madrid, enfrentándose a un ganado bravo en una tarde que le dejó una huella profunda en su carrera.
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22 de abril de 1923: Toma de alternativa en su ciudad natal, Cartagena, de manos de Nicanor Villalta.
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17 de junio de 1923: Confirmación de su alternativa en Madrid, donde reafirmó su posición como matador de toros.
Relevancia actual
La figura de Enrique Cano Iriborne, «Gavira», sigue siendo recordada por los aficionados al toreo, especialmente en su Cartagena natal, donde su nombre se asocia con el coraje y la valentía en el ruedo. A pesar de su corta vida, su legado es parte integral de la historia taurina, y su muerte trágica en la plaza de toros de Madrid, el 3 de julio de 1927, sigue siendo uno de los episodios más lamentables en la historia del toreo.
La muerte trágica de «Gavira»
El 3 de julio de 1927, Enrique Cano «Gavira» toreaba en Madrid en la primera corrida de la temporada. Aquella tarde, el toro «Saltador» de la ganadería de Pérez de la Concha le infligió una mortal cornada en el hipogastrio, que acabó con su vida. Durante los momentos finales, Cano fue retirado del ruedo mientras aún emitía su patético lamento: «¡me ha matao!». Esta trágica muerte conmocionó a la afición taurina, y «Gavira» se convirtió en un símbolo de la tragedia inherente a la vida de los toreros.
Su trágico final no hizo sino engrandecer su figura, dejando una huella indeleble en la historia del toreo. A día de hoy, su nombre sigue siendo recordado en los ruedos y en la memoria de los aficionados.
MCN Biografías, 2025. "Cano Iriborne, Enrique «Gavira» (1890-1927). El matador que dejó una huella trágica en la historia del toreo". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cano-iriborne-enrique [consulta: 16 de abril de 2026].
