Luis Candelas (1805-1837): El bandolero romántico de Madrid
Luis Candelas (1805-1837) es una de las figuras más representativas del bandolerismo español del siglo XIX. Su vida estuvo marcada por el crimen, la leyenda y una imagen que perduró mucho después de su muerte. A lo largo de su carrera delictiva, Candelas se convirtió en un ícono popular, admirado por algunos como un hombre generoso y valiente, mientras que para otros fue simplemente un criminal. Sin embargo, su historia ha trascendido más allá de su época, convirtiéndose en una figura central en la cultura popular española.
Orígenes y contexto histórico
Luis Candelas nació en Madrid en 1805, en una época de agitación política y social en España. El país estaba atravesando profundos cambios, con la Guerra de la Independencia todavía reciente y los enfrentamientos entre absolutistas y liberales marcando el pulso político. Estos años de inestabilidad no solo afectaron a las clases altas, sino que también repercutieron en las clases más bajas, aquellas de las que Candelas provenía.
Desde joven, Candelas estuvo inmerso en ambientes marginales de la capital española. En su juventud, comenzó a asociarse con individuos de dudosa reputación, lo que lo llevó a una vida de crimen y desobediencia. A los 18 años, fue acusado por primera vez de robo, lo que marcó el inicio de su carrera delictiva. A partir de ese momento, Luis Candelas se unió a una partida de ladrones especializada en robar casas acomodadas y pequeños negocios, logrando una gran notoriedad en Madrid. A lo largo de su vida, Candelas fue conocido no solo por su habilidad para el robo, sino también por su destreza para evadir la justicia durante años.
Logros y contribuciones
Aunque la vida de Luis Candelas estuvo llena de actos delictivos, su figura ha sido idealizada a lo largo de los años, convirtiéndose en un personaje fascinante y complejo. En gran parte, su leyenda se cimentó en la imagen de un bandido generoso, que robaba a los ricos para repartir parte de sus ganancias entre los más necesitados. Esta imagen fue cultivada por él mismo y respaldada por sus simpatizantes, quienes lo veían como una especie de «Robin Hood» madrileño. Candelas lograba así ganarse el apoyo del pueblo, que lo consideraba un héroe que desafiaba a las autoridades y luchaba contra los opresores.
A lo largo de su carrera, Candelas tuvo varios cómplices en sus robos. Entre los miembros más destacados de su cuadrilla se encontraban Mariano Balseiro, Juan Mérida, José Sánchez, Pablo Maestre, Ignacio García, Julián Villena, Leandro Postigo, Paco Villena «El Sastre» y Pablo Luengo. Estos hombres fueron fundamentales en la realización de los robos que lo hicieron célebre. Además, Candelas contaba con una amplia red de colaboradores y cómplices que lo ayudaban a escapar tras cada delito. Su habilidad para moverse entre las sombras, sin dejar rastro, le permitió mantenerse fuera del alcance de las autoridades durante un largo período.
A pesar de la imagen romántica que la gente tenía de él, los delitos de Candelas no fueron siempre tan nobles como se querían pintar. Su cuadrilla era conocida por ser extremadamente organizada y eficaz, lo que les permitió cometer robos a gran escala en diferentes partes de Madrid. A menudo, las víctimas eran personas acomodadas, aunque también robaban pequeños comercios y viviendas. El bandolero se especializaba en asaltar casas de la alta sociedad, lo que le permitió acumular grandes riquezas, las cuales, en gran parte, compartía con los más desfavorecidos.
Momentos clave en su carrera delictiva
El punto culminante de la carrera de Luis Candelas ocurrió en 1837, un año antes de su ejecución. Durante los primeros meses de este año, Candelas realizó tres asaltos de gran notoriedad, lo que aumentó su popularidad, pero también la alarma entre las autoridades. Los robos fueron cometidos con una precisión y audacia que dejaron una huella imborrable en la memoria colectiva de Madrid.
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28 de enero de 1837: Asalto a la casa del presbítero Juan Bautista Tárrega, ubicada en la calle de Preciados 57.
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10 de febrero de 1837: Asalto a la espartería de Cipriano Bustos, en la calle de Segovia 10.
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12 de febrero de 1837: Asalto a la casa de doña Vicenta Mormín, modista de la Reina, en la calle del Carmen 32.
Estos asaltos, realizados en un corto período de tiempo, aumentaron la presión sobre las autoridades, que intensificaron su búsqueda para capturarlo. A pesar de la creciente persecución, Luis Candelas logró escapar durante un tiempo, pero su suerte finalmente cambió.
Captura y ejecución
El 18 de julio de 1837, Luis Candelas fue capturado en la posada de Alcazarén, cerca de Olmedo, en Valladolid. Después de su arresto, fue sometido a un juicio y condenado a muerte. A pesar de los esfuerzos de su abogado, José Juan Navarro, por salvarlo, la sentencia de muerte fue confirmada el 4 de noviembre del mismo año. Luis Candelas fue ejecutado públicamente el 6 de noviembre de 1837, en un cadalso levantado fuera de la Puerta de Toledo, en Madrid. Antes de morir, Candelas pronunció unas palabras que quedaron grabadas en la historia: «He sido pecador como hombre, pero nunca se mancharon mis manos con la sangre de mis semejantes. Digo esto, porque me oye el que va a recibirme en sus brazos. Adiós, patria mía, sé feliz.».
La leyenda de Luis Candelas no terminó con su muerte. La figura del bandido romántico, generoso y valiente, siguió viva en la memoria popular, alimentada por las canciones y coplas que los ciegos vendían en ferias y plazas. La figura de Candelas se convirtió en un símbolo del bandolerismo español, en el que se entrelazaban la realidad y la leyenda.
Relevancia actual
A pesar de los años transcurridos desde su ejecución, Luis Candelas sigue siendo una figura relevante en la cultura popular española. Su historia ha sido objeto de numerosas obras literarias y artísticas, en las que se retrata su vida y sus correrías delictivas, así como su relación con el pueblo. Además, su figura ha sido incorporada al imaginario colectivo como un símbolo de la lucha contra la opresión y la injusticia social.
Su historia ha sido especialmente estudiada dentro del contexto del bandolerismo romántico, un fenómeno que se dio en España y otros países de Europa durante el siglo XIX. En este sentido, Candelas comparte muchas similitudes con otros bandoleros famosos de la época, como el andaluz José María El Tempranillo o el gallego Curro Jiménez, cuya figura también fue idealizada en la literatura popular.
Bibliografía
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HERNÁNDEZ GIRBAL, F., Bandidos célebres españoles (Madrid, 1968).
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TUDELA, M., Luis Candelas: un bandido y su leyenda (Madrid, 1973).
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CARAVANTES, J., Luis Candelas y consortes (Madrid, 1982).
La imagen de Luis Candelas, el bandido galante y generoso, se ha mantenido vigente en la memoria colectiva, siendo recordado tanto como un delincuente temido por las autoridades como un héroe popular para los menos favorecidos. Hoy, más de un siglo después de su ejecución, la figura de Candelas sigue siendo un referente de la historia del bandolerismo español y un símbolo de la lucha entre la ley y la justicia popular.
MCN Biografías, 2025. "Luis Candelas (1805-1837): El bandolero romántico de Madrid". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/candelas-luis [consulta: 26 de enero de 2026].
