Ramón Cabanillas Enríquez (1876–1959): Poeta de Raza y Testigo de la Galicia del Siglo XX

Introducción y Orígenes de Ramón Cabanillas Enríquez

Ramón Cabanillas Enríquez nació en 1876 en la localidad de Fefiñáns, en el municipio de Cambados, en la provincia de Pontevedra, Galicia. Desde sus primeros años, su vida estuvo marcada por el paisaje rural gallego, lo que dejaría una huella profunda en su obra literaria. Fefiñáns, un pequeño enclave lleno de historia y tradición, fue el escenario de su infancia y adolescencia, y su vínculo con la tierra gallega siempre se mantuvo vigente a lo largo de su vida. Su entorno, profundamente gallego tanto en lengua como en costumbres, influyó de manera decisiva en su identidad y en su visión del mundo, que luego plasmaría en sus versos y obras literarias.

La Galicia de finales del siglo XIX y principios del XX era un lugar de tensiones sociales y culturales, una región que luchaba por mantener su identidad en medio de los procesos de modernización y de las corrientes políticas de la época. Cabanillas, nacido en este contexto, sería testigo y protagonista de los movimientos que buscaban revitalizar la lengua gallega, al mismo tiempo que vivía las dificultades inherentes a una Galicia rural y empobrecida. Fue en este escenario donde comenzó a formarse como escritor, guiado por la inspiración de su entorno natural y social.

Formación Académica y Primeros Pasos Literarios

Cabanillas comenzó su educación en su pueblo natal, pero pronto se trasladó a Santiago de Compostela, donde estudió en el Seminario de San Martiño Pinario. Entre 1889 y 1893, recibió una formación sólida, especialmente en el ámbito clásico, lo que le permitió conocer las grandes obras de la literatura europea. Durante su tiempo en el seminario, Cabanillas tuvo contacto con una rica tradición literaria que, años después, influiría profundamente en su poesía.

Aunque la vida en el seminario le proporcionó una base académica importante, su interés por las letras gallegas y la poesía no se limitó a los textos clásicos. Desde joven, Cabanillas empezó a admirar y estudiar a poetas gallegos contemporáneos como Curros Enríquez y Rosalía de Castro. La poesía de estos autores, que ya habían establecido las bases del nacionalismo literario gallego, fue una inspiración constante para el joven Cabanillas. La tradición gallega, las leyendas populares y la lucha por la identidad gallega fueron temas recurrentes en su obra desde sus inicios.

El Inicio de su Trayectoria Profesional y Familiar

Tras concluir sus estudios, Ramón Cabanillas regresó a Cambados, donde comenzó a trabajar en diversas funciones burocráticas, primero en una notaría y más tarde en el ayuntamiento de su ciudad natal. A pesar de su dedicación al trabajo administrativo, Cabanillas nunca abandonó su vocación literaria. Su vida personal también comenzó a tomar forma, ya que contrajo matrimonio con Eudoxia Álvarez. Este matrimonio, junto con su desarrollo profesional, representó una etapa de estabilidad para Cabanillas antes de que su vida diera un giro significativo en 1910.

Ese año, Cabanillas emigró solo a Cuba, siguiendo a muchos gallegos que buscaban nuevas oportunidades en América. En La Habana, trabajó como contable de comercio y, lo más relevante en su trayectoria literaria, se convirtió en administrador del Teatro Nacional, propiedad del Centro Gallego. Esta etapa de su vida fue fundamental para su madurez profesional, ya que pudo estrechar lazos con la comunidad gallega en la isla y difundir la cultura gallega en ese contexto. En Cuba, Cabanillas publicó sus primeros poemas en revistas literarias y escribió su primer libro de poemas, No desterro (1913), que reflejaba tanto su amor por Galicia como sus sentimientos de exilio.

Su Ingreso en la Vida Pública y la Actividad Cultural

La vida en Cuba marcó un punto de inflexión en la vida de Ramón Cabanillas. Durante su estancia, se implicó de lleno en la vida cultural y política del movimiento galleguista, y fue un ferviente defensor de la lengua y la cultura gallega. En 1912, después de regresar a Cambados, participó activamente en el activismo político, sobre todo en relación con el agrarismo y la defensa de los derechos del campesinado gallego. Fue entonces cuando simpatizó con las ideas del movimiento agrarista, una corriente que abogaba por la mejora de las condiciones de vida en las zonas rurales de Galicia y que estaba liderada por Basilio Álvarez.

En este mismo período, Cabanillas comenzó a escribir y a colaborar en numerosas revistas gallegas, lo que le permitió difundir su obra y conectar con otros intelectuales de la época. Su participación en las Irmandades da Fala, una organización cultural y política que defendía el uso del gallego y la autonomía de Galicia, consolidó su reputación como uno de los principales exponentes del nacionalismo gallego antes de la Guerra Civil.

Su vinculación con revistas como El Umia, Nos, A Nosa Terra y Faro de Vigo le permitió establecerse como una figura clave en la vida literaria y cultural gallega. A lo largo de los años, su obra fue tomando forma, reflejando tanto su amor por la tierra gallega como su lucha por la identidad de su pueblo. A través de sus versos y colaboraciones, Cabanillas se presentó como un firme defensor del galleguismo y un poeta comprometido con la causa de Galicia.

Producción Poética y Estilo Literario

Obras destacadas antes de la Guerra Civil

La producción poética de Ramón Cabanillas es vasta y compleja, siendo uno de los pilares de la poesía gallega del siglo XX. Su obra abarca diversos temas, desde el amor hasta la denuncia social, pasando por una profunda conexión con la identidad gallega. Su primer libro de poemas, No desterro. Visións galegas (1913), marca el comienzo de su carrera literaria en Cuba, donde, lejos de su tierra, comenzó a plasmar su nostalgia por Galicia. En este primer volumen, Cabanillas presentó una poesía patriótica que se nutría de influencias de poetas como Curros Enríquez y Rosalía de Castro, pero también de las corrientes modernistas que estaban en auge en la época.

En Vento mareiro (1915), Cabanillas continuó profundizando en los temas de la naturaleza gallega y la relación entre el hombre y el paisaje. En estos poemas se pueden percibir los ecos del simbolismo y modernismo, pero también una fuerte raíz en el catolicismo, que se refleja en la espiritualidad de su verso. Estos primeros trabajos poéticos revelaron su capacidad para emplear el verso como una herramienta de denuncia social y cultural. Además, en Da terra asoballada (1917), se percibe una clara crítica a la situación política y social de Galicia. En esta obra, Cabanillas clama contra la explotación de los campesinos gallegos y reclama el reconocimiento de la identidad cultural gallega frente a la opresión de las fuerzas externas, tanto sociales como políticas.

El celtismo, como corriente cultural que reivindica la herencia celta de Galicia, también es un tema recurrente en la poesía de Cabanillas. Su obra Na noite estrelecida (1926) es un buen ejemplo de cómo el autor fusiona la leyenda del Grial con el paisaje gallego, con el fin de exaltar la patria. En estos versos, Cabanillas conecta lo mítico y lo histórico, poniendo en valor los orígenes celtas de Galicia y apelando al sentimiento nacionalista gallego.

La influencia de la religión y el celtismo en su poesía

La poesía de Cabanillas no solo estuvo marcada por la reivindicación política, sino también por su profunda religiosidad y la influencia del cristianismo en su mundo interior. Un claro ejemplo de esto es O bendito San Amaro (1926), un libro que toma la forma de un romance popular y que hace referencia a la figura de San Amaro, un santo venerado en Galicia. En esta obra, Cabanillas se aleja de la poesía de exaltación política y se sumerge en la tradición de la literatura religiosa, pero manteniendo un enfoque profundamente gallego.

A lo largo de su carrera, Cabanillas también se volcó en la creación de una poesía lírica de corte amoroso. En A rosa de cen follas. Breviario dun amor (1927), su mirada se vuelve hacia el amor y la vida cotidiana, pero siempre con un marcado sentido de identidad gallega. Esta obra refleja el mundo marinero y campesino de Galicia, con un lenguaje fresco y directo que hace eco de la vida rural de la región.

Ramón Cabanillas en el Exilio y su Regreso a Galicia

Impacto de la Guerra Civil en su obra

La Guerra Civil Española (1936-1939) representó un cambio radical en la vida de Ramón Cabanillas, como ocurrió con tantos otros intelectuales gallegos. La guerra no solo trajo consigo la división política y social en Galicia, sino que también obligó a muchos escritores y artistas a exiliarse. Cabanillas, que vivía en Madrid en el momento del conflicto, se trasladó a Valencia para escapar de la represión. En la ciudad levantina, continuó con su compromiso con la cultura gallega y mantuvo su contacto con otras figuras del galleguismo, como Castelao, con quien se encontró en varias ocasiones.

Tras el fin de la guerra, Cabanillas regresó a su tierra natal en 1937 y comenzó a trabajar como secretario en varios municipios gallegos, como Silleda, Moaña y Meaño. Esta etapa de su vida fue especialmente difícil debido al clima de represión cultural que se vivió en Galicia bajo la dictadura franquista. A pesar de ello, Cabanillas nunca abandonó su lucha por la cultura gallega y continuó escribiendo y difundiendo su obra en diferentes formatos.

Su regreso a Cambados y su trabajo como secretario

Después de sus años de exilio y trabajo en diversas localidades de Galicia, Cabanillas volvió a Cambados, donde continuó con su actividad literaria y cultural. En la década de 1940, escribió algunos de sus trabajos más importantes, como Caminos do tempo (1949), una obra que recobraba el espíritu céltico y pondaliano que había sido una de las características centrales de su obra anterior. Esta obra se convierte en una especie de homenaje a la Galicia tradicional, a su historia y a su pueblo.

Su Producción Dramática

A lo largo de su vida, Ramón Cabanillas también incursionó en el teatro, otro de los géneros literarios que le permitió expresar su visión del mundo. En 1921, escribió la comedia de costumbres A man da santiña (La mano de la santiña), que fue estrenada por el Conservatorio Nacional de Arte Galego. Esta obra fue un claro ejemplo de la forma en que Cabanillas utilizaba el teatro para abordar la vida cotidiana de Galicia y sus tradiciones.

En 1926, Cabanillas coescribió junto con Antón Vilar Ponte la tragedia histórica O mariscal (El mariscal), que narra la ejecución de Pero Pardo de Cela a manos de los Reyes Católicos. Esta obra tiene una clara intención ideológica, ya que denuncia la venganza del poder central castellano contra la nobleza gallega. Esta pieza también reflejó el creciente resentimiento que muchos gallegos sentían hacia el poder centralista y autoritario.

Últimos Años y Reconocimientos Post Mortem

A lo largo de su vida, Ramón Cabanillas fue reconocido como uno de los máximos exponentes de la literatura gallega del siglo XX. En 1976, el centenario de su nacimiento fue conmemorado con el Día das Letras Galegas, lo que supuso un homenaje a su legado literario y cultural. Su obra sigue siendo un referente para generaciones posteriores de escritores y estudiosos de la literatura gallega, y su figura es un símbolo del nacionalismo cultural que floreció en Galicia en la primera mitad del siglo XX.

Ramón Cabanillas Enríquez falleció en 1959 en Cambados, dejando tras de sí una vasta obra literaria que sigue siendo un pilar fundamental de la cultura gallega. Su producción poética, dramática y su implicación política y cultural lo sitúan como una figura central en la historia de Galicia.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Ramón Cabanillas Enríquez (1876–1959): Poeta de Raza y Testigo de la Galicia del Siglo XX". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/cabanillas-enriquez-ramon [consulta: 4 de febrero de 2026].