Juan de Bejarano (s. XVIII). El escultor renombrado de Madrid en el siglo de las luces
Juan de Bejarano fue un destacado escultor activo en Madrid a mediados del siglo XVIII, cuya obra fue altamente valorada por los críticos y artistas contemporáneos, especialmente por Antonio Palomino, quien elogió su talento en sus escritos sobre los artistas más influyentes de la época. Aunque los datos biográficos sobre este escultor son escasos, su legado permanece como un testimonio del vigor artístico que caracterizó el barroco tardío y el inicio del neoclasicismo en España.
Orígenes y contexto histórico
Durante el siglo XVIII, España experimentó un intenso dinamismo artístico y cultural. Fue una época de transición entre los últimos ecos del Barroco y la llegada del Neoclasicismo, alimentado por las influencias francesas y las reformas ilustradas impulsadas por los Borbones. Madrid, como capital del reino y sede de la corte, se convirtió en un centro neurálgico de la producción artística. En este contexto emergió la figura de Juan de Bejarano, escultor cuya obra se destacó por su técnica depurada y su profundo conocimiento de la forma humana.
Aunque no se cuenta con una biografía detallada, los registros que lo mencionan sugieren que Bejarano fue un artista consolidado y reconocido en los círculos artísticos madrileños. Su formación, como la de muchos escultores de su tiempo, probablemente se dio en talleres locales bajo la tutela de maestros experimentados, siguiendo las tradiciones del gremio de escultores y la Academia de Bellas Artes de San Fernando, fundada en 1752.
Logros y contribuciones
La fama de Juan de Bejarano no se cimentó en la cantidad de obras, sino en la calidad de las mismas. Su reconocimiento se debe en gran medida al elogio que le dedicó Antonio Palomino, el más importante historiador del arte español de su tiempo, conocido por su obra «El museo pictórico y escala óptica», donde registró los méritos de los artistas más notables del Siglo de Oro y del siglo XVIII.
Bejarano se distinguió por su manejo del volumen, el dinamismo de las formas y su dominio del realismo expresivo. Su obra se inscribe en el último periodo del barroco, aunque con una notable transición hacia el equilibrio formal y la sobriedad que prefiguran el neoclasicismo. Su escultura, probablemente religiosa en su mayoría, respondía a las necesidades de iglesias y conventos, que eran los principales comitentes de arte en el siglo XVIII español.
Entre sus posibles aportaciones destacan:
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Escultura religiosa para templos madrileños.
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Colaboraciones en retablos o decoraciones interiores.
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Obra escultórica con elementos simbólicos y devocionales.
Aunque no se conservan listados completos de sus trabajos, su prestigio sugiere que participó en proyectos importantes encargados por instituciones eclesiásticas o aristocráticas.
Momentos clave
El reconocimiento de Juan de Bejarano se puede rastrear a través de los siguientes hitos:
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Mediados del siglo XVIII: Desarrollo de su carrera en Madrid, en plena efervescencia artística bajo los reinados de Felipe V y Fernando VI.
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Citación por Antonio Palomino: Su obra es celebrada por el historiador en su recopilación sobre los artistas más destacados del barroco y el siglo XVIII.
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Consolidación en el ambiente artístico madrileño: Su nombre se inscribe entre los escultores más acreditados del periodo, un mérito difícil de alcanzar en una ciudad repleta de competencia y talento.
Estos momentos revelan no solo su capacidad técnica, sino también su inserción en las redes de poder y cultura de la capital española.
Relevancia actual
A pesar de que la figura de Juan de Bejarano no es ampliamente conocida hoy en día, su inclusión entre los escultores elogiados por Palomino le confiere una importancia histórica clave para entender la evolución del arte escultórico en España en el siglo XVIII. Su obra representa el puente entre los últimos grandes escultores barrocos y los nuevos valores de la Ilustración.
El estudio y recuperación de figuras como Bejarano permiten a los historiadores del arte y a los especialistas en escultura reconstruir el tejido artístico y cultural de una de las etapas más ricas en la historia de España. En museos, archivos y bibliotecas, la referencia a su nombre continúa siendo un punto de interés para quienes investigan la escultura sacra, los talleres madrileños y la evolución del gusto estético en tiempos de cambio.
La revalorización de escultores secundarios —a menudo eclipsados por nombres más conocidos— es esencial para una comprensión integral del arte hispánico. Juan de Bejarano, con su destreza y reconocimiento contemporáneo, representa una pieza fundamental en ese rompecabezas histórico-artístico.
Además, su figura ofrece una oportunidad para explorar la relación entre arte, religión y sociedad en el siglo XVIII. Su probable dedicación a obras religiosas también subraya el papel central que jugaba la fe en la vida cultural y artística de la época.
En definitiva, aunque escasamente documentado, Juan de Bejarano encarna el talento artístico del siglo XVIII español. Su memoria, conservada gracias al testimonio de Palomino, merece un lugar destacado en el panorama del arte ibérico, como uno de los escultores que con su obra silenciosa contribuyó a enriquecer el patrimonio escultórico de Madrid.
MCN Biografías, 2025. "Juan de Bejarano (s. XVIII). El escultor renombrado de Madrid en el siglo de las luces". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/bejarano-juan-de [consulta: 4 de marzo de 2026].
