Manuel Ascencio Segura (1805-1871): El dramaturgo que definió el teatro costumbrista peruano
Manuel Ascencio Segura (1805-1871) es considerado uno de los dramaturgos más destacados del siglo XIX en Perú, un hombre cuya obra logró capturar las complejidades sociales y políticas de su época. Su legado perdura gracias a sus comedias costumbristas, en las que plasmó una visión crítica y a la vez profunda de la sociedad limeña. A través de sus piezas teatrales y sus escritos periodísticos, Segura no solo dejó una huella imborrable en la historia del teatro peruano, sino que también se convirtió en un referente de la literatura popular y costumbrista de su tiempo.
Orígenes y contexto histórico
Manuel Ascencio Segura nació en Lima en 1805, en el seno de una familia vinculada con el ejército español. Su padre, Juan Segura, era teniente del ejército español, y su madre, Manuela Cordero, le dio el contexto familiar que influiría en su visión política y social. Durante su juventud, Segura participó en la guerra de la independencia del Perú, combatiendo al lado de las fuerzas realistas en la batalla de Ayacucho. Aunque esta batalla resultó en la derrota de los peninsulares, los Segura decidieron quedarse en el país, lo que marcó el inicio de la vida de Segura en una nación recién independizada y sumida en las turbulencias políticas y sociales que caracterizarían la primera mitad del siglo XIX.
En 1831, durante el gobierno de Agustín Gamarra, Segura logró alcanzar el grado de capitán, lo que lo vinculó estrechamente con los movimientos militares que dominarían el país en los años siguientes. Aunque su carrera militar estuvo marcada por la guerra civil y las luchas internas, fue en ese período cuando comenzó a consolidarse como una figura clave dentro de la cultura peruana, utilizando el teatro como una forma de expresión crítica frente a los abusos y problemas de su sociedad.
Logros y contribuciones
El talento literario de Manuel Ascencio Segura comenzó a manifestarse en sus primeros escritos a principios de la década de 1830. Su primera comedia, La Pepa, escrita entre 1833 y 1834, reflejaba su postura crítica frente al militarismo y la prepotencia de las autoridades. Sin embargo, la obra no fue representada ni publicada, debido a las implicaciones políticas que podía tener para su carrera militar. A pesar de ello, Segura siguió escribiendo y desarrollando su talento dramático, y en 1839 estrenó El Sargento Canuto, una comedia que también criticaba el militarismo y que tuvo una gran aceptación entre el público limeño.
Su obra más destacada y probablemente la más conocida es Ña Catita, una comedia que retrata con agudeza los problemas sociales y políticos de la época. Esta pieza, que inicialmente fue escrita en tres actos, fue ampliada a cuatro y se consolidó como la obra más representativa de Segura. La trama de Ña Catita es un ejemplo claro de la capacidad de Segura para mezclar el humor con la crítica social, un estilo que lo convertiría en un referente del teatro costumbrista peruano.
Segura no se limitó solo a la dramaturgia, sino que también tuvo una importante participación en la prensa de su época. Fue redactor en el diario El Comercio, donde publicó su única novela, Gonzalo Pizarro. Más tarde, fundó y dirigió el periódico La Bolsa, en el cual publicó artículos de costumbres como Los Carnavales y El Puente, que reflejaban la vida cotidiana de Lima en el siglo XIX. En sus escritos, Segura utilizaba un lenguaje directo y accesible, lo que le permitió conectar con un público amplio y popular.
Momentos clave de su carrera
A lo largo de su vida, Manuel Ascencio Segura vivió muchos momentos clave que definieron su carrera literaria y teatral. A continuación, se destacan algunos de los más importantes:
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La creación de La Pepa (1833-1834): Esta comedia marcó el inicio de la carrera literaria de Segura. A pesar de no haber sido representada ni publicada, la obra es fundamental para entender las primeras inquietudes políticas del autor.
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La publicación de El Sargento Canuto (1839): Estrenada con gran éxito, esta comedia se centró en la crítica al militarismo, un tema recurrente en la obra de Segura.
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El estreno de Ña Catita (1845): Esta obra es probablemente la más conocida de Segura y representa el apogeo de su carrera como dramaturgo. La figura de Ña Catita se convirtió en un símbolo de las costumbres limeñas y de la crítica social.
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Su regreso a Lima en 1853: Después de varios años de residencia en Piura, Segura regresó a la capital, donde estrenó varias obras importantes, como La Espía (1854) y El Resignado (1855).
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La colaboración con Ricardo Palma: En 1859, Segura colaboró con el famoso escritor Ricardo Palma en la creación del sainete El Santo de Panchita, una obra que fue muy popular entre el público limeño.
Relevancia actual
El legado de Manuel Ascencio Segura sigue siendo relevante en la actualidad, no solo en el contexto de la literatura peruana, sino también en el ámbito del teatro mundial. Sus obras siguen siendo estudiadas por su capacidad para capturar las tensiones sociales y políticas de su tiempo a través de un lenguaje directo y accesible. La crítica que Segura hizo a la prepotencia militar, las intrigas políticas y las relaciones sociales ha perdurado, ya que muchos de los problemas que abordó en sus piezas siguen siendo relevantes en el contexto actual.
Además, Segura fue un pionero en la introducción del habla limeña en el teatro, lo que le dio un toque único y auténtico a sus personajes. Su habilidad para capturar el carácter de los limeños de su época, tanto de las clases altas como de las más humildes, lo convirtió en uno de los más grandes exponentes del teatro costumbrista.
Legado y conclusión
Manuel Ascencio Segura dejó una marca indeleble en la cultura peruana del siglo XIX. A través de su teatro y sus escritos periodísticos, logró capturar la esencia de la sociedad limeña de su tiempo, con sus virtudes y defectos. Sus obras siguen siendo una fuente invaluable para entender las dinámicas sociales, políticas y culturales de una época convulsa en la historia de Perú.
A lo largo de su vida, Segura demostró ser un hombre de profundas convicciones, un observador agudo de su entorno, y un escritor cuya capacidad para mezclar humor y crítica lo convirtió en un referente de la literatura peruana. Aunque su carrera política fue modesta y su oratoria nunca destacó, su legado como dramaturgo y escritor sigue vivo en la memoria de los peruanos y en la historia del teatro latinoamericano.
Su obra es testimonio de una época tumultuosa en Perú y, al mismo tiempo, un ejemplo de cómo la literatura y el teatro pueden ser utilizados como herramientas poderosas de crítica social. Así, el nombre de Manuel Ascencio Segura se mantiene vigente como uno de los pilares fundamentales del teatro costumbrista peruano, un género que sigue siendo apreciado por su capacidad para reflejar la vida cotidiana de una nación en constante transformación.
Bibliografía
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Jorge Basadre, Peruanos del siglo XIX. Lima, ediciones Rickchay Perú, 1981.
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Jorge Cornejo Polar, Sobre Segura. Arequipa, Universidad de San Agustín, 1970.
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Luis Alberto Sánchez, La literatura peruana, tomo III. Lima, EMISA editores, 1989.
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Alberto Varillas Montenegro, Felipe Pardo y Aliaga. Manuel Ascencio Segura. Lima, Biblioteca Hombres del Perú n°XIX, 1964.
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Alicia del Águila.
MCN Biografías, 2025. "Manuel Ascencio Segura (1805-1871): El dramaturgo que definió el teatro costumbrista peruano". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/ascencio-segura-manuel [consulta: 20 de marzo de 2026].
