Apries, Rey de Egipto (589-570 a.C.): La caída de un monarca y la resistencia egipcia

Apries Rey de Egipto La caída de un monarca y la resistencia egipcia

Apries, conocido en Egipto como Wah-ib-Ra o Haa-ib-Ra o Wahibre Haaibre, fue el cuarto rey de la XXVI dinastía egipcia, una de las dinastías saítas, que gobernó entre los años 589 y 570 a.C. Hijo de Psammético II, Apries ascendería al trono de Egipto durante una época marcada por conflictos bélicos, intervenciones extranjeras y, finalmente, una guerra civil que definiría su destino. Su reinado estuvo marcado por eventos trascendentales como la guerra contra los fenicios, la intervención en Jerusalén, la lucha contra los babilonios y la desafortunada derrota ante los dorios en Cirene. Sin embargo, su caída no fue solo producto de las guerras, sino también de una traición interna que lo llevó a la muerte y lo separó de su dinastía.

Orígenes y contexto histórico

Apries nació con el nombre de Wahibre, un título que fue transformado por Manetón en Uaphris. Era hijo de Psammético II, quien había gobernado Egipto antes de su ascensión. La XXVI dinastía, a la que perteneció, era una de las últimas grandes dinastías que gobernaron el antiguo Egipto antes de la invasión de los persas, y su época fue testigo de un Egipto que trataba de mantener su poder y estabilidad frente a un entorno internacional cambiante y violento.

Desde el inicio de su reinado, Apries se enfrentó a grandes desafíos. Egipto no solo estaba rodeado de enemigos, sino que también se encontraba en una lucha constante por su influencia en el Mediterráneo oriental, donde las tensiones con los fenicios y los babilonios eran habituales.

Logros y contribuciones

Guerra contra los fenicios y la intervención en Jerusalén

Uno de los primeros actos militares de Apries fue una guerra contra los fenicios. Durante este conflicto, Apries logró tomar la ciudad fenicia de Sidón y, además, sitió Tiro, una de las ciudades más importantes de la región. Estas victorias reflejaron el poder de Egipto bajo su gobierno, pero, al mismo tiempo, evidenciaron las tensiones en el mundo mediterráneo, donde Egipto se veía como una potencia militar dispuesta a intervenir para mantener el equilibrio en la región.

Sin embargo, la intervención más significativa de Apries en la política internacional fue su ayuda a Jerusalén, una ciudad que, en ese momento, se encontraba bajo asedio por las fuerzas babilonias de Nabucodonosor II. El rey egipcio envió tropas para intentar liberar a la ciudad, pero la situación se complicó, ya que las fuerzas egipcias no pudieron evitar que Jerusalén cayera. Esta intervención fue importante no solo por el intento de defensa de Jerusalén, sino también por la presencia de Egipto en las luchas geopolíticas de la región, lo que subrayó la influencia del faraón.

La intervención en Cirene

Al final de su reinado, Apries decidió intervenir en Cirene, una colonia griega en el norte de África, para ayudar al príncipe libio Adrikán a rechazar una invasión dorio. Aunque inicialmente las fuerzas egipcias lograron contener la invasión, la batalla terminó en una derrota para las tropas de Apries, lo que debilitó aún más su poder. La falta de éxito en Cirene generó descontento entre los soldados egipcios y entre la población, lo que contribuyó al malestar generalizado en el país.

Momentos clave

  1. Guerra contra los fenicios (inicio de su reinado): Apries tomó la ciudad de Sidón y sitió Tiro, destacándose como un líder militar hábil en la región.
  2. Intervención en Jerusalén (alrededor de 586 a.C.): En su intento por ayudar a la ciudad sitiada por los babilonios, Apries no pudo evitar la caída de Jerusalén, lo que marcó un punto crítico en su reinado.
  3. Derrota en Cirene (hacia el final de su reinado): La derrota frente a los dorios en Cirene debilitó el poder de Apries y fomentó el descontento en su ejército y la sociedad egipcia.
  4. La traición de Amasis (570 a.C.): La traición de su general Amasis, quien se proclamó rey tras una serie de rebeliones internas, fue uno de los momentos más dramáticos en la caída de Apries.

La caída de Apries y su legado

El final del reinado de Apries fue marcado por una serie de eventos fatales que derivaron en su derrocamiento. Durante una sublevación interna en Egipto, Apries recurrió a su general Amasis para sofocar la rebelión. Sin embargo, Amasis traicionó al rey y se proclamó faraón, dando inicio a una guerra civil en Egipto. La lucha culminó en la batalla de Momenfis en 570 a.C., donde las fuerzas leales a Apries fueron derrotadas. Aunque Apries murió en esa batalla, sus restos fueron enterrados con honores por Amasis, quien, irónicamente, le había usurpado el trono.

El reinado de Apries dejó una huella en Egipto, aunque no tan duradera como la de otros faraones. Las obras que emprendió, como la construcción de templos en ciudades como Athribis, Menfis y Sais, muestran su intento de seguir fortaleciendo las estructuras del país, pero la mayor parte de estas construcciones no sobrevivieron a lo largo del tiempo.

Relevancia actual

El reinado de Apries es un recordatorio de la inestabilidad política que enfrentaba Egipto en el periodo tardío. Aunque su gobierno logró algunos éxitos militares, como la guerra contra los fenicios y la intervención en Jerusalén, su caída fue consecuencia de su incapacidad para mantener el apoyo de sus tropas y su pueblo, lo que finalmente derivó en la traición de Amasis. Esta historia de ascenso y caída es crucial para comprender los vaivenes del poder en el antiguo Egipto y la importancia de los generales y militares en el proceso de sucesión real.

Aunque no se conserva una gran cantidad de monumentos o arte asociados con su reinado, su figura es clave para entender las dinámicas internas de Egipto durante esta época. La escultura que se encuentra en el Museo del Louvre, una cabeza de Apries en granito negro, es uno de los pocos testimonios visuales que nos queda de él. Esta pieza refleja la grandeza y la solemnidad de su reinado, al mismo tiempo que sirve como un vestigio de un monarca cuya suerte estuvo marcada por la guerra, las traiciones y la derrota.

En resumen, Apries es una figura histórica que representa tanto los logros como las tragedias de un Egipto en decadencia. Su reinado fue testigo de intervenciones internacionales, conflictos internos y, finalmente, de la traición que lo condujo a la muerte. A través de su historia, es posible comprender mejor las complejidades políticas y sociales de un Egipto que se encontraba a las puertas de un nuevo capítulo de su historia.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Apries, Rey de Egipto (589-570 a.C.): La caída de un monarca y la resistencia egipcia". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/apries [consulta: 15 de febrero de 2026].