Agripa (99-1 a.C.): El pensador escéptico que perfeccionó el método de la suspensión del juicio

Agripa

Agripa, filósofo griego de la última etapa del pensamiento escéptico, es recordado principalmente por sus contribuciones al escepticismo, especialmente por sus cinco «modos» o tropoi que refuerzan la épokhé o suspensión del juicio. Aunque poco se sabe de su vida y obra, la influencia de sus ideas ha perdurado a lo largo de la historia, gracias en gran parte a la transmisión de sus enseñanzas por parte de Sexto Empírico. Este artículo explora su legado, su contexto histórico y la relevancia actual de sus aportes al pensamiento filosófico.

Orígenes y contexto histórico

Agripa nació alrededor del año 99 a.C. en el seno de una Grecia que estaba bajo el dominio del Imperio Romano, en una época en la que el escepticismo estaba tomando fuerza como corriente filosófica. Su obra se desarrolla dentro de la tradición escéptica que se remonta a figuras como Pirrón de Elis, pero fue en la escuela de Enesidemo donde alcanzó su mayor influencia. Enesidemo fue un pensador griego que revitalizó el escepticismo mediante su desarrollo de diez modos dialécticos. Agripa, siguiendo su línea, añadió cinco nuevos modos que profundizaron en la idea de que el conocimiento es inherentemente incierto y que el juicio debe suspenderse ante la imposibilidad de alcanzar certezas absolutas.

El contexto histórico en el que Agripa vivió era una época de grandes cambios y tensiones filosóficas, con la influencia del helenismo en su punto álgido y el Imperio Romano en expansión. La Grecia que vio nacer a Agripa ya había experimentado las olas del pensamiento socrático y platónico, pero a la par de estos, surgían también corrientes que cuestionaban la posibilidad misma de alcanzar el conocimiento verdadero, entre las que destaca el escepticismo.

Logros y contribuciones

Agripa es especialmente conocido por sus cinco modos dialécticos, que fueron añadidos a los diez modos de Enesidemo. Estos modos refuerzan la idea de que, al carecer de pruebas absolutas o indiscutibles, la mente humana se ve obligada a suspender el juicio. A continuación se detallan los cinco modos de Agripa:

  1. La insuperable oposición entre los distintos filósofos y la imposibilidad de elegir entre sus opiniones contrarias: Según Agripa, no existe un consenso universal sobre los grandes problemas filosóficos. Las opiniones entre los filósofos se contraponen de tal manera que resulta imposible determinar cuál es la verdadera. Esta falta de acuerdo absoluto nos lleva a la conclusión de que el juicio debe suspenderse.

  2. El principio de que cualquier prueba aducida se basa en principios que, a su vez, exigen otras pruebas: Agripa destaca que las pruebas que utilizamos para sustentar nuestras creencias dependen de otros principios que a su vez requieren ser probados, y así sucesivamente hasta el infinito. Esto demuestra que nunca llegamos a un fundamento último y definitivo, lo que impide llegar a un conocimiento certero.

  3. El carácter estrictamente subjetivo del conocimiento: Este modo sostiene que el conocimiento se obtiene en relación con el sujeto que conoce, pero no de manera objetiva o independiente de este sujeto. De acuerdo con Agripa, jamás podemos conocer un objeto tal como es en sí mismo, sino solo a través de nuestra percepción subjetiva, lo que dificulta alcanzar un entendimiento verdadero de la realidad.

  4. La demostración se basa en principios indemostrables, aceptados por consenso: Según Agripa, todas las demostraciones se fundamentan en principios que no son demostrables por sí mismos, pero que se aceptan por consenso general. Esto implica que las bases sobre las cuales construimos nuestras conclusiones son en realidad indemostrables y, por ende, inestables.

  5. El círculo vicioso en el que tomamos como demostrado lo que necesita ser probado: Este modo destaca cómo, en muchos casos, aceptamos como verdadero algo que necesita ser demostrado, cayendo así en un círculo vicioso. Esta falacia muestra que el proceso de demostración no es realmente capaz de generar certezas, ya que siempre depende de premisas que, a su vez, necesitan ser verificadas.

Estos cinco modos fueron fundamentales para la difusión del escepticismo en el mundo grecorromano. Al enfatizar la imposibilidad de llegar a certezas absolutas, Agripa no solo desafió las corrientes filosóficas contemporáneas, sino que también dejó un legado que influiría profundamente en la filosofía moderna, particularmente en el pensamiento de figuras como David Hume y René Descartes.

Momentos clave de su filosofía

Los momentos clave de la filosofía de Agripa se centran en su crítica a la capacidad humana para alcanzar el conocimiento verdadero. Estos momentos incluyen la transmisión de sus cinco modos y su influencia sobre pensadores posteriores. A través de los escritos de Sexto Empírico, se preservó el pensamiento de Agripa, que se convierte en un punto de referencia dentro de la tradición escéptica. A continuación se presentan algunos de los momentos más destacados de su obra:

  1. La transmisión de los cinco modos por Sexto Empírico: Sexto Empírico fue quien recogió y preservó las enseñanzas de Agripa, especialmente sus cinco modos, que pasaron a ser un pilar del escepticismo antiguo. Este hecho es crucial, ya que nos permite conocer las ideas de Agripa a pesar de que no se conservan textos originales suyos.

  2. La relación con el escepticismo de Enesidemo: Agripa continúa la tradición de Enesidemo, pero con aportes que enriquecen la teoría escéptica, como sus cinco modos. La relación con Enesidemo es clave para comprender la evolución del escepticismo, que se convirtió en una de las corrientes filosóficas más importantes del mundo antiguo.

  3. El impacto en la filosofía moderna: Aunque Agripa vivió hace más de dos mil años, sus ideas tuvieron un impacto duradero en la filosofía. La crítica al conocimiento y la importancia de la suspensión del juicio fueron retomadas por filósofos posteriores, como Hume, quien desarrolló su propio escepticismo, y Descartes, quien se enfrentó al escepticismo de manera diferente pero igualmente fundamental para la filosofía moderna.

Relevancia actual

El pensamiento escéptico de Agripa sigue siendo relevante hoy en día, especialmente en un mundo en el que las certezas absolutas parecen cada vez más difíciles de alcanzar. Su énfasis en la imposibilidad de demostrar verdades definitivas resuena con muchas de las dudas contemporáneas sobre la objetividad del conocimiento y la interpretación de la realidad. En áreas como la epistemología, la ciencia y la ética, el escepticismo de Agripa proporciona un marco para cuestionar la validez de las afirmaciones de conocimiento, lo que es esencial en un contexto de creciente relativismo y pluralidad de opiniones.

Hoy en día, el escepticismo sigue siendo una herramienta valiosa en la filosofía y en otras disciplinas, como la psicología, la sociología y las ciencias políticas, donde se cuestionan las «verdades» dominantes y se analizan las creencias populares desde una perspectiva crítica. La insistencia de Agripa en que debemos suspender el juicio ante la imposibilidad de demostrar algo con certeza continúa siendo una reflexión profunda y necesaria en el mundo moderno.

En resumen, Agripa no solo se destacó como filósofo escéptico, sino que también desempeñó un papel crucial en la evolución del pensamiento filosófico. Sus aportes al escepticismo y su influencia en la filosofía moderna siguen siendo fundamentales para comprender los límites del conocimiento y la naturaleza de la verdad.

Cómo citar este artículo:
MCN Biografías, 2025. "Agripa (99-1 a.C.): El pensador escéptico que perfeccionó el método de la suspensión del juicio". Disponible en: https://mcnbiografias.com/app-bio/do/agripa2 [consulta: 17 de marzo de 2026].