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HistoriaBiografía

Pizarro, Francisca (1543-1598).

Una de las mujeres mestizas más celebres de la historia del Perú, nacida en Jauja en 1534, y muerta el 30 de mayo de 1598; su padre fue Don Francisco Pizarro, conquistador y luego Gobernador del Perú, y su madre fue Quispe Sisa o Inés Huaylas Yupanqui, hija del inca Huayna Capac y Contarhuacho, curaca y señora de Huaylas.

Francisco Pizarro conoció a Quispe Sisa en las circunstancias en que el Inca Atahualpa se hallaba prisionero del conquistador en Cajamarca. Atahualpa entregó a Pizarro a su media hermana como una manera de congraciarse y establecer relaciones de parentesco con su captor. La india noble fue bautizada como Inés Huaylas Yupanqui, y el conquistador tuvo dos hijos con ella: la mencionada Francisca y un varón a quien llamó Gonzalo (nacido en 1535); pero la unión no duró más de dos años. Francisco Pizarro tuvo otra concubina, la ñusta Cuximiray Ocllo, raptada por el indio traductor "Felipillo" en Cajamarca, y que estaba destinada a ser la mujer principal del inca Atahualpa; ésta fue bautizada como "Doña Angelina." Las vidas de Angelina e Inés ilustraron la existencia de situaciones de convivencia entre los conquistadores y las indígenas, situación frecuente en América durante los primeros años de la conquista española, cuando había pocas mujeres originarias de la península. Ejemplo similar es el de la célebre indígena Malinche o Malitzin (bautizada "Doña Marina"), intérprete y concubina de Hernán Cortés, conquistador de México, con quien tuvo un hijo, luego de haber vivido con otro español, Hernández de Portocarrero.

Inés Huaylas Yupanqui, separada de Pizarro, estableció relaciones con el joven paje de Pizarro, Francisco de Ampuero; y, con el aval del conquistador, se casaron, probablemente en 1537. Además, Pizarro les entregó la encomienda de Chaclla, en los valles medios de Lima y el río Chillón. Fueron muy pocos los matrimonios de los primeros españoles llegados al Perú, sobre todo de los más adinerados, con mujeres indígenas. En muchos casos renunciaron a ellas para casarse con una mujer de España, como lo hizo el Capitán Garcilaso de la Vega, padre del famoso cronista Inca Garcilaso de la Vega, al abandonar a Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Tupac Yupanqui. En el caso de Francisco de Ampuero, la posibilidad de convertirse en encomendero pudo influir en su decisión de casarse.

La historiadora María Rostworoski, principal biógrafa de Francisca Pizarro, ha descubierto que a pesar de que Inés Huaylas Yupanqui estableció un hogar con un español de confianza de Francisco Pizarro, éste dejó a sus hijos al cuidado de su medio hermano Francisco Manuel Alcántara y a su cuñada Inés Muñoz. Aunque los niños al parecer recibían visitas periódicas de su madre, la intención de Francisco Pizarro fue darles una educación española. Así pues, además de leer y escribir, Francisca aprendió a tocar el Clavicordio gracias a las enseñanzas del chantre Fray Cristóbal de Molina, mientras otro profesor le enseñó a danzar. Adicionalmente, Pizarro otorgó a su hija el cacicazgo de Chimú y las encomiendas de Huaylas y Conchucos, los cuales tenían mil, tres mil y ochocientos indígenas, respectivamente.

En el año 1541, Francisco Pizarro y su hermano Francisco Manuel de Alcántara fueron asesinados por los partidarios de Diego de Almagro, socio de Pizarro, pero gracias a Inés Muñoz, emprendedora viuda del segundo de aquéllos, Francisca y su hermano Gonzalo salvaron la vida. Doña Inés vendió sus joyas, compró caballos y huyó hacia el norte para encontrarse con Vaca de Castro, enviado del Rey para pacificar el Perú, y luego regresó a Lima. No obstante, Gonzalo murió poco después por razones desconocidas. Quedó así Francisca como la única heredera de las encomiendas de su padre. Gonzalo Pizarro, su tío, protagonizó poco después una segunda fase de las guerras civiles, al encabezar una sublevación de los encomenderos contra las Leyes Nuevas, que buscaban disminuir el poder de los anteriores. Gonzalo se enfrentó al primer virrey del Perú, Blasco Núñez Vela, quien fue asesinado después de su derrota en Iñaquito. Durante la sublevación, Gonzalo gastó 20.000 pesos de la fortuna de su sobrina Francisca.

Gonzalo Pizarro fue derrotado y luego ejecutado, pero en el Consejo de Indias preocupaba la presencia en el Perú de los descendientes de los Pizarro. Por ello, Francisca se vio obligada a trasladarse a España cuando contaba con diecisiete años por una orden de dicha institución. Con ella viajó Francisco, hijo de su padre con la ñusta Cuximiray Ocllo, mozo que debía tener doce años. Ambos estaban bajo el cuidado de Francisco de Ampuero, su padrastro, pero el tutor de los bienes fue Antonio de Ribera, segundo esposo de su tía Inés.

Los jóvenes mestizos llegaron a la península en un viaje cómodo y lujoso, y al desembarcar en Sanlúcar de Barrameda mostraron su espíritu caritativo entregando limosnas a iglesias y a los más necesitados. Por otro lado, se deslumbraron en Sevilla con las ropas y joyas que se vendían en la ciudad, por lo cual gastaron también en ellas importantes sumas de dinero. En Sevilla, la joven mestiza recibió una carta del Rey Felipe II, en la cual le preguntaba sobre el lugar en el que deseaba residir, pero su tío Hernando Pizarro, como jefe de familia, le ordenó dirigirse a la Mota, Medina del Campo. Hernando había tenido una participación destacada en la conquista del Perú, luego de que lo llamara su hermano Francisco, pero con motivo de las guerras civiles cumplía los últimos años de una pena de reclusión -aunque con comodidades- en la ciudad mencionada.

Cuando Francisca llegó a España, Hernando convivía con Isabel Mercado, una mujer que entró a servir en el Castillo de la Mota, a la cual alejó para establecer un matrimonio a todas luces ventajoso con su acaudalada sobrina. Francisca y Hernando se casaron en 1552. Ellos residieron en La Mota durante nueve o diez años y luego se trasladaron a La Zarza, cerca de la ciudad de Trujillo. Allí fundaron sendos mayorazgos y luego los unieron, y además ordenaron la construcción de un palacio en Trujillo. Un caso similar al de Francisca Pizarro fue el del mestizo "Don Carlos". Este fue hijo del inca Paullo, uno de los nobles indígenas reconocido como soberano del Tawantinsuyu por los españoles debido a razones políticas. Don Carlos recibió una educación básicamente española y además casó con una mujer de la península, Luisa de la Molina, de buen linaje. Don Carlos brindó apoyo incondicional a los Pizarro, particularmente al tío de Francisca Pizarro, Gonzalo, lo cual le ocasionó el destierro a España.

Francisca Pizarro y su esposo Hernando Pizarro tuvieron cinco hijos: Francisco, Juan, Gonzalo, Isabel e Inés. De ellos, se sabe que Francisco, el mayor, contrajo matrimonio con Francisca Sarmiento, y que Inés casó con Diego Mesía de Prado. Por otro lado, Francisco, el medio hermano de Francisca Pizarro, también se casó con una pariente cercana, su prima Inés Pizarro, hija de su tío Gonzalo.

Francisca se casó por segunda vez en 1581 con Pedro Arias Portocarrero, hijo de los segundos Condes de Puñonrostro, y hermano de Francisca Sarmiento, mujer casada con su hijo Francisco. María Rostworoski considera posible que el matrimonio de Francisca tuviera como condición la celebración de un matrimonio ventajoso para su hijo con un pariente de la misma familia política. Probablemente debido a habladurías por la particularidad de los enlaces, la pareja Arias Portocarrero-Pizarro se trasladó a Madrid, en donde llevó una vida de lujo que disminuyó buena parte de su fortuna personal, a pesar de que los Arias Portocarrero ya tenían de tiempo atrás un juicio por su condado. No obstante, el matrimonio duró diecisiete años. Francisca adquirió una casa en la calle Príncipe y otra en la de Relatores para sus suegros. Con autorización de su hijo Francisco, Francisca Pizarro dejó a su marido en su testamento, además de numerosas joyas y el menaje de la casa, una renta de 2.000 ducados.

La vida de Francisca Pizarro representa las dificultades del naciente grupo racial de los mestizos para encontrar un espacio social propio en un contexto de inestabilidad política en las primeras décadas del gobierno colonial. A pesar de las relaciones de dominación y los prejuicios sociales o raciales, la vida de Francisca Pizarro nos revela que era factible el reconocimiento de privilegios en favor no sólo de los conquistadores sino también de sus hijos mestizos. En ambos casos, el mantenimiento de tales beneficios dependía de la existencia de circunstancias políticas favorables, de la realización de alianzas matrimoniales ventajosas y de la capacidad de adaptación de mestizos y españoles al creciente intervencionismo del gobierno colonial en América.

Francisca Pizarro murió el 30 de mayo de 1598, y su esposo ya había fallecido hacia 1610.

Autor

  • Carlos Pardo-Figueroa Thays